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Ahora que la mayoría de personas nos vimos obligados a confinarnos, se hace relevante pensar el habitar, desde cómo me relaciono con las cosas, cómo me acompaño de ellas, cómo me muevo en el espacio. Habitar también es habitarse en el cuerpo, en el silencio y en la oscuridad, algunas veces y solo cuando la luz se apaga y se hace el silencio, sale nuestro verdadero yo, un yo que en el silencio y en la oscuridad observa y no ve formas ni afuera ni adentro, y aun así uno está ahí, en presente

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